Que si Rajoy con Hollande, que si las banderitas, que si los jueces divididos… A ver… ¡20.000 putos millones de euros! ¡Hostia!
Me siento genial sólo por haber ido. Busqué una piscina, miré precios y horarios, compré las gafas y he ido. Parece muy simple pero me ha llevado mucho tiempo.
Siempre que quiero hacer algo lo pienso y lo pienso y lo pienso, me entra un ataque de pánico y normalmente ahí se queda. Pasa el tiempo y, eventualmente, lo hago.
Hace 11 años que decidí que quería una silla Jules y ahora escribo sentado en ella (aunque la mía es azul, del azul correcto). No me siento orgulloso de haber tardado tanto pero sí de haberla comprado. No es cuestión de dinero, es miedo… no sé de qué tipo, pero miedo. Terror.
Aún así he hecho muchas cosas estos años, cambié de carrera, cambié de ciudad, de trabajo, de piso, de amigos, me he enamorado alguna que otra vez, dejé mi trabajo, me hice autónomo, me enamoré de nuevo, cambié de windows a mac, cambié una y mil veces de forma de trabajo, de música, incluso de forma de vestir… He hecho esgrima antigua, con una espada bastarda, he pedaleado como un cabrón en mitad de un poniente tremendo para enganchar a un surfista perdido, he escalado un acantilado (pequeñito) y me he metido en una cueva agobiante (de principiante)… y aún así cuando tengo que decidir algo me paralizo.
Y ayer fui a la piscina. Estoy oxidado y muerto y un poco orgulloso. No ha sido horrible, nadie murió, huelo a cloro y me lo he pasado genial. Y he comprado un bono de 10 :)
Me encantan los videojuegos pero soy malo, malo, hasta decir basta. Y ver que puedes ir avanzado en el juego pues mola.
¿Qué cambia respecto al Assassin’s Creed? Mogollón de cosas, para empezar Ezio sabe nadar, no como Altaïr, que mucho asesinato y acrobacias pero es ver un canal y perder las formas. También han cambiado el sistema de salud y parece que esas tres últimas misiones de la primera parte quedarán en el olvido. Hay personaje “nuevo”, Ezio, que sí, que mola, pero echo en falta esa disciplina de casta de asesinos que tenía Altaïr. Este Ezio es más joven, más nuevo, con una historia que mola pero es más novato, y toda la parte de adiestramiento se pierde un poco en el aprendizaje sobre la marcha.
Aún así mola. Además, la integración histórica es estupenda hasta el punto que el juego te ofrece una breve descripción de los personajes y edificios. Echo un poco en falta ese mismo detalle con los cuadros que puedes comprar.
La historia es más interesante, las misiones son básicamente las mismas aunque el repertorio de movimientos y controles ha cambiado.
Se han perdido acciones automáticas dejando que se pueda decidir más y no siempre mejor. Las nuevas armas molan.
¿Y todo lo malo? Pues hay malos nuevos y malos antiguos. No, no me refiero a los personajes sino a esas cosas que se arrastran malamente y otras propias del nuevo juego.
Los controles molan, pero para un rato. Las misiones de carrera son una auténtica pesadilla como te suden un poco las manos o sin que te suden. El personaje gira eventualmente o poco a poco.
Aunque parece que menos, se sigue arrastrando esa característica emocionante para hacer las misiones más interesantes que consiste en que los controles no respondan. No se baja del caballo, no se suelta de la azotea… lo típico. Viejos conocidos.
Echo de menos también un tutorial en serio del nuevo mundo de Assassin’s Creed II. Muchas cosas las sigues “deduciendo” o directamente, aceptando, sin llegar a saber cómo funcionan.
En general la experiencia es bastante buena y apetece jugar, lo que me recuerda… me vuelvo a Venecia que tengo misiones a medias…
Una de las cosas que aprendí en Bellas Artes es que las cosas se hacen de “una manera”, y a tu manera.
Hoy he estado en la presentación de su último libro, “Noche de los enamorados”. ¿Y quién es Félix? Pues ni puta idea hasta hace unos días. Normalmente no suelo ir a estas cosas: no conozco a casi nadie, suele haber bastante gente y me siento extraño. Por eso he ido.
Impresiona ver como lo recuerdan sus amigos y conocidos. Impresiona mucho que te dejen ver la clase de persona que fue. Lo que significa para ellos, debió de ser increíble para dejar semejante huella.
Por turnos han hecho un pequeño recorido articulado sobre su libro. Han ido desde la descripción más formal hasta las batallitas y en los ojos de la gente podías ver el cariño y el respeto, y el cariño.
No creo que pudiese morirme con ningún tipo de pesar sabiendo que me iban a recordar así.
Bueno… ¿Y qué es lo que más me ha gustado?
Pues dos cosas:
Aunque me veaís ahí to resuelto y aventurero, sabed que no, que para nada. Soy la rata más cobarde del lugar, el tipo ese que tiene un rincón de llorar en casa y una silla demasiado cómoda.
Yo soy el tipo que en 2004 dijo que se iba a Barcelona, el que lleva tantos años o más diciendo de ir a nadar un par de veces en semana, el que tardó 11 años en comprarse su silla Jules, el que se puso de límite 2011 para comprarse la almohada, el que no ha puesto ni un cuadro en su casa, el que no ha ido a Llanes, ni al hotel donde se rodó El Prisionero ni ha ido a Hamburgo a ver su prima. Soy además el que dijo que jamás aprendería a hacer lentejas y ahora quiere hacerlas, pero no las hace. Además soy el que no se ha comprado las zapatillas, ni los pantalones grises, ni las gafas, ni el cebador, ni la chamarra chulísma que vio el otro día. Si mal no recuerdo soy el que jamás ha entrado a un local de topless, ni se ha dejado bigote, ni ha terminado de leer “ese” libro. Soy el tipo que amontona dibujos en el montón de “ya te haré” cuando es en realidad el montón de “nunca”.
Soy ese tipo que espera y espera para nunca hacer lo que quiere. O en el muy mejor de los casos para hacerlo tarde.
Sí. El tipo que dijo que se iba a hacer una foto cada día y el que ha hecho 20 pruebas de portfolio y no ha realizado ni una.
No puede ser. No sé cómo hacerlo, o cómo querer hacerlo más.
¿Cómo me sentiría mejor? Haciéndolo, haciéndolo a la fuerza hasta que me saliese natural, hasta que no hubiese una lista, hasta… para empezar me gustaría no acabar enero sin ir a nadar a la piscina.
Alguien llamó a Megaupload “la biblioteca de Alejandría”. Qué valor… en todo caso es la biblioteca que se construyó cuando se negaron a hacer la Bilioteca de Alejandría.
Se nos puede llenar la boca de “compartir cultura”, y del “nivel de inglés” pero todos sabemos que Megaupload no iba de eso. Tras el almacenaje de archivos ofrecía un servicio que la industria “cultural” se niega a ofrecer: Acceso. Así de simple. Acceso a series, películas, música… Acceso gratuito y de pago: por una cantidad muy asequible conseguías una mejora sustancial en la descarga; Y la gente pagaba las cuentas premium. Vaya si las pagaba.
Y aunque no faltan razones para el cierre de Megaupload se ha hecho porque una industria caduca se niega a adaptarse. No se quieren dar cuenta de que la vida que han llevado hasta ahora se ha acabado. Ya no valen las mismas fórmulas, los intermediarios ni los formatos. Pero no, mejor es invertir fortunas en crear unas leyes a medida que protejan el modelo de negocio, la gallina… no ya la cultura, la creación o los autores, esa parte está mejor que nunca.
Todavía queda mucho camino, acabar con el “todo gratis” va a costar, a todos, aquí no sólo va a tener que sudar la industria. Tenemos bastante camino por recorrer.
Es lo que tiene la paranoia… un poco más y estás loco, un poco menos y tienes poderes — Un tuerto